Aquí traduces un texto que ya tienes delante: un correo, un mensaje de WhatsApp, una publicación o la descripción de un producto. Lo pegas, eliges el idioma de destino y te llevas la traducción. No hace falta decir de qué idioma viene, porque se detecta solo. Hay 45 idiomas para elegir, entre ellos inglés, francés, alemán, portugués, italiano, catalán, rumano, árabe, chino o ucraniano.
Un traductor automático clásico va palabra por palabra y deja frases que nadie diría. Aquí la traducción la hace una IA que intenta que el texto suene natural en el otro idioma. Puedes pedir un tono neutro, cercano o formal: no es lo mismo escribir a tu cuñada que a la administración de fincas. Los saltos de línea, los enlaces y las cifras se quedan en su sitio, así que una lista o un presupuesto no se descolocan.
Casos en los que viene bien: entender una carta del banco o de la compañía de la luz, escribir al casero en su idioma, preparar un anuncio para venderlo también en otro país o mandar las instrucciones del piso a quien viene de visita. Admite hasta 50 000 caracteres de una vez, unas 20 páginas. Si tu texto es más largo, pégalo en dos o más partes.
Para que el resultado sea bueno, pega el texto completo y no frases sueltas: con contexto, la traducción acierta más con el sentido. Revisa siempre nombres propios, importes y fechas antes de enviar algo importante. Y una advertencia honesta: esto no es una traducción jurada. Si un consulado, un juzgado o la universidad te piden una traducción oficial, tiene que hacerla un traductor jurado.
El texto se traduce en nuestro servidor y no se guarda allí. La traducción se queda en la biblioteca de tu navegador para que la encuentres luego.
Si lo que tienes es un archivo de Word o un PDF, usa «Traducir documento» o «Traducir PDF»: devuelven el archivo entero traducido. Y si además de entender un mensaje tienes que contestarlo, «Responder un mensaje» te da la respuesta en su idioma con la traducción al tuyo.
