Esta herramienta es para cuando no basta con entender un mensaje: también tienes que contestarlo, y en un idioma que no dominas del todo. Pegas el mensaje tal como te llegó, sea un correo del colegio, un WhatsApp del casero, una consulta de un cliente o la pregunta de un comprador de Vinted. Si quieres, añades en pocas palabras y en tu idioma qué quieres contestar, por ejemplo «acepto, pero el jueves no puedo». Recibes la respuesta lista para enviar y, debajo, su traducción a tu idioma, para que sepas exactamente qué vas a mandar.
El idioma de la respuesta lo eliges tú entre 45. Por defecto sale en el idioma del mensaje, pero puedes contestar en un tercero: alguien te escribe en inglés y la conversación sigue en castellano, o te llega un aviso en catalán y prefieres responder en rumano o en ucraniano. Si dejas vacío el campo de qué contestar, la respuesta será educada y al grano, sin compromisos que no has pedido.
La ventaja frente a traducir por tu cuenta: no tienes que escribir primero en tu idioma, traducirlo y luego comprobar que suena bien. La respuesta ya está escrita como la escribiría alguien de allí, con el saludo y la despedida que tocan, y la traducción de abajo te sirve de control.
Para que acierte, pega el mensaje completo, también el saludo y la firma: así se entiende quién escribe y con qué tono. Si el mensaje pide algo concreto, como una fecha, una cantidad o un sí, dilo en el campo de qué contestar. Antes de enviar, revisa nombres, fechas y cifras.
Una IA escribe la respuesta en nuestro servidor y el texto no se guarda allí. La respuesta y su traducción quedan en la biblioteca de tu navegador. Si solo quieres saber qué dice el mensaje, usa «Traducir texto»; si la respuesta te ha salido larga o seca, pásala a «Reescribir texto» desde el mismo resultado.
