Pasar un MP4 a MP3 sirve para quedarte solo con el sonido: escuchar una clase o un pódcast grabado en vídeo con la pantalla apagada, guardar la música de un concierto que grabaste, mandar a alguien solo el audio de un vídeo largo o preparar una grabación para transcribirla. Sueltas el vídeo y descargas el MP3.
Lo diferente aquí es dónde ocurre la conversión: en tu navegador. El vídeo no se sube a ningún servidor, ni nuestro ni de nadie, y por eso tampoco hay colas ni esperas de subida. La conversión la hace ffmpeg.wasm, la versión para navegador de ffmpeg, un programa abierto que usan muchísimas aplicaciones de vídeo. La primera vez el navegador descarga ese módulo, de unos 32 MB, y después lo tiene guardado.
Formatos: MP4, MOV del iPhone, WebM, MKV, AVI, 3GP y otros habituales. El límite es de 500 MB por archivo, pero como todo se hace en tu dispositivo, con vídeos muy grandes manda la memoria que tenga: si no llega, te lo decimos y puedes probar en un ordenador. En un ordenador normal, un vídeo de 2 minutos se convierte en unos 3 segundos y uno de 12 minutos, en unos 7. En un móvil sencillo tarda más.
El MP3 sale con la misma duración que el vídeo y una calidad que da de sobra para voz y para escuchar música en el móvil. Si el vídeo no tiene sonido, te avisamos en lugar de entregarte un archivo vacío.
Una cosa que no hacemos: descargar vídeos desde un enlace de YouTube, Instagram o TikTok. Necesitas el archivo de vídeo en tu dispositivo, por ejemplo uno que grabaste tú o que te mandaron.
Con el MP3 listo puedes seguir sin subir nada más: pasarlo a texto con «Transcribir audio a texto» o sacar subtítulos para el vídeo. Para estos dos pasos el audio sí va a nuestro servidor, y se borra a las 24 horas. Además, un MP3 pesa mucho menos que el vídeo, así que sube antes.
La conversión en el navegador funciona con ffmpeg.wasm (GPL). Código fuente: https://github.com/ffmpegwasm/ffmpeg.wasm
