Reescribir un texto sirve cuando el contenido está bien pero la forma no: un correo que suena seco, un mensaje que se alarga, una explicación que nadie entiende a la primera. Pegas el texto, eliges cómo lo quieres y recibes otra versión que dice lo mismo con otras palabras. Es lo que mucha gente busca como parafrasear.
Hay cuatro modos. «Más corto» deja el texto en torno a la mitad: si el primer intento sale demasiado largo, se hace una segunda pasada para recortarlo. «Más amable» suaviza un mensaje que puede sonar brusco, por ejemplo una queja al casero o un recordatorio de pago. «Más sencillo» cambia la jerga por palabras de todos los días, útil para entender una carta de la administración o para explicar algo a alguien que está aprendiendo español. «Más formal» sube el tono para un correo a la empresa, al colegio o a un organismo.
Lo que no cambia: el sentido, las cifras, las fechas, los nombres y los enlaces. El texto sale en el mismo idioma en que lo escribiste; para cambiar de idioma está «Traducir texto». Admite hasta 50 000 caracteres de una vez.
Para sacarle partido, pega el texto entero y elige un solo objetivo cada vez. Si quieres un texto más corto y también más amable, hazlo en dos pasos: primero un modo y luego el otro sobre el resultado. Lee siempre la versión final antes de mandarla; una IA puede quitar un matiz que para ti era importante.
Una nota sobre trabajos de clase: parafrasear no convierte un texto ajeno en tuyo. Sirve para decir mejor lo que tú has escrito o para entender lo que has leído, no para esquivar la cita de una fuente.
El texto lo reescribe una IA en nuestro servidor y allí no se guarda. El resultado queda en la biblioteca de tu navegador. Si solo quieres quitar faltas sin cambiar la redacción, usa el corrector ortográfico, que respeta tu forma de escribir.
