Este corrector ortográfico revisa el texto entero de una vez: tildes, letras cambiadas, concordancias, comas que sobran o faltan y frases que se enredan. Pegas el texto y recibes la versión corregida en el mismo idioma. No se traduce nada y no se reescribe a su manera: tu forma de escribir se mantiene, solo desaparecen los errores.
Sirve para lo que escribes a diario y no quieres mandar con faltas: un correo a un cliente, una reclamación, el mensaje al grupo de la comunidad, un anuncio de Wallapop, una carta de presentación o un trabajo de clase. También para quien escribe en español sin ser su primer idioma y quiere que el texto suene correcto antes de enviarlo a la gestoría o al colegio de sus hijos.
A diferencia de un corrector que subraya palabra por palabra, aquí se corrige también la gramática y la puntuación, y las frases torpes quedan más claras. Por eso conviene pegar el texto completo y no frases sueltas: con el contexto, el corrector entiende mejor qué querías decir. Admite hasta 50 000 caracteres de una vez, unas 20 páginas. Si tienes más, divídelo en partes.
Corrige en el idioma en que escribiste, sea español, inglés, portugués, francés, alemán, italiano u otro.
Una IA hace la corrección en nuestro servidor y el texto no se guarda allí: se procesa y se descarta. El resultado queda en la biblioteca, dentro de tu navegador. Ten en cuenta que ningún corrector acierta siempre: lee el resultado antes de enviarlo, sobre todo nombres propios, cifras y términos técnicos.
Si lo que quieres no es solo quitar errores sino cambiar el tono, por ejemplo hacer un correo más corto o más formal, pasa el resultado a «Reescribir texto». Y si el texto está en una foto o en un PDF, sácalo primero con el OCR y corrígelo después sin teclear nada.
